Romelu Lukaku volvió a aparecer en el momento decisivo para rescatar a Bélgica en su debut mundialista ante Egipto, en un duelo que terminó 1-1 disputado bajo un intenso calor en el estadio Lumen de Seattle. El delantero belga necesitó apenas 14 segundos en el campo para provocar el empate, tras una jugada de pura potencia y presión que terminó en un gol en propia puerta de Hany, evitando así una derrota que comenzaba a complicarse.
El encuentro arrancó con una Egipto más dominante y con mejores ideas en la primera mitad. El equipo africano supo encontrar espacios y generar peligro con acciones de Emam Ashour y Mohamed Salah, quien asistió en la jugada del primer gol y fue constante amenaza por la banda derecha. Bélgica, en cambio, tuvo dificultades para generar ocasiones claras, con Kevin De Bruyne como el único jugador capaz de inquietar con un tiro libre que se estrelló en el poste.
Thibaut Courtois sostuvo a los belgas en los momentos más complicados con intervenciones clave, especialmente ante un remate cruzado que evitó el segundo tanto egipcio. A pesar de ello, el conjunto europeo se mostró impreciso en ataque, con Doku, Trossard y De Bruyne sin lograr conexión ni profundidad suficiente para romper la defensa rival durante gran parte del partido.
En la segunda mitad, la entrada de Lukaku cambió el ritmo del encuentro. Su impacto inmediato permitió a Bélgica rescatar un punto valioso, aunque el equipo dejó sensaciones irregulares en su estreno mundialista. Egipto incluso pudo llevarse la victoria en los minutos finales, pero el empate terminó reflejando un duelo equilibrado en el que Bélgica volvió a depender de sus individualidades para sobrevivir.
Con información base de EFE/Foto: EFE