Obed Vargas, nuevo fichaje del Atlético de Madrid, nació en Alaska (Estados Unidos), pero compite con la selección absoluta de México. A sus 20 años, es una de las grandes promesas del fútbol norteamericano y, además, hincha confeso rojiblanco desde niño.
Vargas, en las filas del Seattle Sounders desde 2021, fue elegido esta pasada temporada 2025 —la MLS se disputa por año natural— como el mejor jugador sub-22 de la liga.
Nació y se crió en la remota Anchorage, en el extremo noroeste del continente americano, marcada por inviernos largos y nevados, donde empezó a jugar al fútbol antes de mudarse a Seattle para unirse a la academia de la MLS.
Un talento forjado en Alaska
"Crecer jugando al fútbol en Alaska es algo muy particular. No es como en otros sitios. No hay tantos equipos ni tanta competencia. Habrá cuatro o cinco equipos en todo el estado. Eso me mantuvo siempre con los pies en el suelo, me ayudó a ser humilde, porque sabía que era el mejor jugador allí, en Alaska, pero no sabía hasta dónde podía llevarme eso", dijo en una entrevista en Breakaway.
Fue en Anchorage donde se aficionó al Atlético de Madrid, coincidiendo con la final de Copa de Europa de 2014.
"El Atlético de Madrid siempre parte con desventaja. Me identifico con eso: venir de Alaska, tener que abrirme camino pasando por traslados, por un equipo de academia, el segundo equipo, la selección nacional… Creo que ha sido la mentalidad que me ha acompañado durante toda mi carrera", dijo Vargas.
Durante el Mundial de Clubes, Seattle y Atlético coincidieron en el mismo grupo, y Vargas tuvo la oportunidad de conocer a su ídolo, Antoine Griezmann, además de enfrentarse al equipo de sus sueños, que meses después se convertiría en su nuevo club.
La participación en el Mundial de Clubes fue la cima de un ciclo que empezó con la conquista de la Liga de Campeones de la Concacaf en 2022, un hito que solo habían alcanzado antes en Estados Unidos DC United en 1998 y LA Galaxy en el 2000.
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