Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina 2026 bajaron el telón este domingo tras 19 días de competencia, emoción y polémica, en una edición histórica por su magnitud territorial y por contar con dos pebeteros oficiales que resguardaron la llama olímpica llegada desde Grecia. La ceremonia de clausura se celebró en la emblemática Arena de Verona, donde atletas de todo el mundo desfilaron por última vez antes de entregar el relevo a los Alpes Franceses 2030.
Italia apostó por una ceremonia elegante y más ligera que la inaugural en San Siro, destacando la conexión entre ciudad y montaña, símbolo de la unión entre Milán y Cortina d'Ampezzo, sedes principales de un evento que también contó con seis villas olímpicas distribuidas por el norte del país. Entre los invitados y participantes estuvieron artistas como Achille Lauro, Manuel Agnelli y el bailarín Roberto Bolle, mientras que la primera ministra Giorgia Meloni presenció el acto desde las gradas.
La tradición operística italiana marcó el inicio con la célebre aria “Libiamo nei lieti calici” de Giuseppe Verdi, acompañada de homenajes a obras como Rigoletto, El Barbero de Sevilla, Madama Butterfly y Aida. Posteriormente, los campeones olímpicos Maurilio De Zolt, Marco Albarello y Silvio Fauner portaron la llama antes del desfile final de atletas, uno de los momentos más emotivos de la noche.
También se rindió tributo a los campeones de los 50 km de esquí de fondo, con el oro de la sueca Ebba Andersson y del noruego Johannes Høsflot Klæbo. Tras los discursos oficiales, la histórica patinadora Arianna Fontana sostuvo la llama en Verona mientras los dos pebeteros se apagaban de manera simultánea, poniendo fin a unos Juegos que quedarán en la memoria por su extensión territorial, paridad y simbolismo.
Con información base de EFE/Foto: EFE