El Celta de Vigo firmó una victoria épica ante el Mallorca (2-0) en Balaídos para escalar hasta la sexta plaza de LaLiga y meterse de lleno en la pelea por puestos europeos. El conjunto gallego tuvo que trabajar más de la cuenta ante un rival que llegó con un planteamiento claramente defensivo y que resistió hasta el minuto 85, cuando Iago Aspas rompió el empate desde el punto penal. Ya en el añadido, el capitán celeste sentenció el partido para desatar la euforia en casa.
El técnico Claudio Giráldez rotó su once pensando en el compromiso continental ante el PAOK, dejando en el banquillo a hombres clave como Aspas, Borja Iglesias y Mingueza. Esa decisión se notó en la primera mitad: al Celta le faltó profundidad, velocidad y mayor desequilibrio por las bandas. Dominó la posesión, pero abusó del pase en corto y permitió que el Mallorca se sintiera cómodo defendiendo en bloque bajo, sin apenas pisar el área gallega.
En el complemento, el Celta elevó el ritmo y encontró mayor claridad en ataque. La entrada de Aspas y Borja Iglesias cambió la dinámica ofensiva, aportando más presencia en el área. El equipo celeste acumuló llegadas, aunque el Mallorca resistía con orden y esperaba alguna acción aislada para sorprender. Sin embargo, la insistencia local terminó teniendo premio cuando el árbitro señaló penalti por un agarrón de Antonio Raíllo sobre Borja Iglesias.
Desde los once pasos, Aspas no perdonó y colocó el balón lejos del alcance del guardameta para firmar el 1-0 en el minuto 85. Con el Mallorca volcado en busca del empate, el capitán celeste apareció nuevamente en el tiempo añadido para cerrar el marcador y asegurar tres puntos fundamentales. Con este triunfo, el Celta confirma su buen momento, se instala en zona europea y mantiene viva la ilusión de disputar competición continental la próxima temporada.
Con información base de EFE/Foto: EFE