Ese gran momento deportivo no ha tenido el eco esperado en las gradas. Hoy marchan segundas en el standing, con marca de 15 juegos ganados y 6 derrotas, firmando la mejor temporada en su historia.
El equipo está respondiendo en el momento más importante del año, compitiendo al más alto nivel y demostrando que está para pelearle a cualquiera. Pero ese presente no termina de sentirse en el ambiente del Estadio Beto Ávila, donde el impulso desde la tribuna podría ser un factor determinante.
La clasificación ya es una realidad y la serie comenzó con autoridad. El equipo hace lo suyo en el terreno; en esta etapa decisiva, el respaldo también juega. Veracruz tiene con qué soñar en grande, ahora el estadio tiene la oportunidad de hacerlo aún más fuerte.
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