Un empate inútil para el París Saint-Germain y el Newcastle cerró la fase previa para dos de los mejores equipos del primer tramo de la Liga de Campeones, que tras una mala racha final salieron del top ocho en un duelo en el que los de Luis Enrique no supieron transformar en peligro su dominio territorial.
Algunos pitos, muy minoritarios, acompañaron en el Parque de los Príncipes el pitido final de un duelo de mucha intensidad y pocas ocasiones, en el que el balón parado fue fatal para los locales, que se defendieron con orden y aprovecharon las pocas opciones que tuvieron.
Tendrá dos partidos más la primavera del PSG, algo que no parecía disgustar a su técnico, que ya vio como caía en la Copa y no quería vaciar demasiado su calendario de los próximos días, aunque ahora el campeón de Europa jugará con el juego de una repesca siempre impredecible.
Una trayectoria opuesta a la del año pasado, cuando empezaron mal y acabaron brillantes, mientras que en este curso hicieron los deberes en sus primeros pasos para acabar con una derrota y dos empates que les dejan undécimos. Algo parecido al Newcastle, que terminará un puesto por debajo.
Habrá que ver las consecuencias en el equipo francés, poco amigo de las turbulencias y que ve como empiezan a encenderse luces de alerta, que su entrenador se obstina en minimizar asentándose en el crédito logrado la pasada campaña.
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