La boxeadora argelina Imane Khelif, cuestionada por su género y oro en la categoría de 66 kilos en los Juegos Olímpicos de París, afirmó que ha seguido tratamientos hormonales para bajar su nivel "natural" de testosterona y que hará las pruebas que sean necesarias para los Juegos de Los Ángeles 2028.
"Todos tenemos genética diferente, niveles hormonales diferentes. No soy transgénero. Mi diferencia es natural. Soy quien soy. No he hecho nada para cambiar la forma en que la naturaleza me hizo", manifestó Khelif en una entrevista al diario deportivo L'Equipe.
La boxeadora de 26 años, que vive y entrena en París, aseguró que no tiene "miedo" de someterse a pruebas médicas.
"Para los próximos Juegos, si tengo que hacerme una prueba, me la haré. No tengo ningún problema con eso", aseguró.
De hecho, desveló que ya la ha hecho y contactó con World Boxing (WB), que no permite a los deportistas participar en sus competiciones sin un test preliminar de verificación de sexo.
"Contacté con World Boxing, les envié mi expediente médico, mis pruebas hormonales, todo. Pero no he recibido ninguna respuesta", lamentó la argelina.
Khelif insistió en que no está "ocultando nada" ni se está negando a hacer las pruebas. "Lo que no entiendo es por qué se quiere dar tanta importancia a mi historia", señaló.
La boxeadora precisó que tiene un fenotipo femenino, pero posee el gen SRY, un indicador de masculinidad, de manera "natural".
"La gente no lo sabe, pero ya he bajado mis niveles de testosterona para las competiciones", desveló la deportista, al comentar que lo redujo a cero (el nivel medio está entre 0,3 y 3 nanomoles por litro de sangre en las mujeres) para competir en el torneo clasificatorio para los Juegos de París, que se celebró en Dakar, y allí ganó la medalla de oro.
Ese tratamiento hormonal, que a nivel emocional la "desestabiliza" y le hace "llorar mucho", sin embargo, no supone "mucha diferencia" a la hora de boxear porque, para ella, "el boxeo nunca se trata de fuerza ni potencia. El boxeo es mental. Se trata de táctica, técnica, movimiento. Inteligencia".
Su medalla de oro olímpica en los Juegos de París desató una polémica mundial, alimentada por el presidente estadounidense Donald Trump, y el multimillonario Elon Musk, que insinuaron que era una atleta transgénero y que no debería permitírsele competir en pruebas femeninas.
"Lo que me pasó fue demasiado para mí. Lo que más me dolió fue que tengo una familia (...) Esta controversia tuvo un gran impacto en mi vida. No miro las redes sociales; me di cuenta de que eran un espacio donde la gente podía atacarte sin conocerte y eso es peligroso", reflexionó.
EFE/Foto: EFE