La amenaza de los propietarios cataríes del París Saint-Germain de abandonar el Parque de los Príncipes ha generado un gran revuelo en la capital francesa y ha metido la venta del estadio en el debate de las municipales que se celebran este domingo y el siguiente.
Todos los candidatos han tenido que posicionarse sobre la cesión del estadio, levantado en 1972 y propiedad del municipio, que tiene firmado un contrato de uso de larga duración con el club hasta 2044.
Pero el PSG ha cambiado de dimensión en los últimos años, gracias a las inyecciones de capital de los propietarios cataríes, que exigen unas obras de renovación y una ampliación que les permita superar los 47.000 asientos actuales, que se les queda muy pequeño.
¿Quién debe pagar? El club acepta hacerlo a condición de convertirse en propietarios.
La actual alcaldesa, la socialista Anne Hidalgo, que no opta a la reelección, se cerró en banda y rechazó la venta, lo que generó que el presidente del club, el catarí Nasser Al Khelaifi, rompiera las negociaciones y buscara terrenos en los alrededores para levantar su propio estadio.
Dos municipios de la corona han ofrecido terrenos: Poissy, junto a su actual ciudad deportiva, en el norte, y Massy, cerca del aeropuerto de Orly, en el sur.
Una opción que no gusta a la mayoría de los aficionados del PSG y, en general a los parisienses. Un sondeo del instituto Harris publicado a principios de año revelaba que seis de cada diez habitantes de la capital son favorables a la venta del estadio antes de ver cómo se asienta en otro municipio.
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EFE/FOto: EFE