En un partido de máxima rivalidad, con aroma de derbi, el Manchester United volvió a dejar dudas al empatar ante el Leeds United, un resultado que prolonga su irregularidad y le impide dar el salto definitivo hacia la pelea por los puestos de Liga de Campeones. Los de Ruben Amorim salvaron un punto gracias a la rápida reacción de Matheus Cunha, que igualó el tanto inicial de Brenden Aaronson.
El contexto favorecía a los ‘Diablos Rojos’, con una cuarta plaza inestable y rivales directos que siguen fallando, incluido un Liverpool en crisis. Sin embargo, el United volvió a desaprovechar la ocasión y encadenó un nuevo tropiezo, con solo una victoria en sus últimos cinco partidos y tres triunfos en las once jornadas más recientes, una dinámica que mantiene la frustración en Old Trafford.
El encuentro fue intenso y abierto. Tras un gol anulado a Cunha, ambos equipos tuvieron ocasiones claras en la primera mitad. El Leeds, decimosexto de la Premier League, no se amilanó y exigió a un United al que le faltó precisión en los metros finales, pese a una ocasión clara de Leny Yoro, neutralizada por una espectacular parada del portero Perri.
El punto de inflexión llegó en el minuto 62, con el 1-0 de Aaronson, fruto de una grave concesión defensiva del United y un error de posicionamiento de Heaven. La respuesta fue inmediata: apenas tres minutos después, Cunha aprovechó un pase de Joshua Zirkzee para igualar el marcador, beneficiado por una mala salida del guardameta rival.
El empate dejó al descubierto otro problema estructural del United: la escasa producción ofensiva. Cunha suma solo cuatro goles en Liga, Benjamin Sesko apenas dos y el máximo anotador es Bryan Mbeumo, ausente por la Copa África. Entre los tres delanteros, el club invirtió 226 millones de euros, una cifra que contrasta con el rendimiento y explica por qué el United sigue sin convencer.
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