El Celta aprovechó la crisis del Sevilla y, con un penalti transformado por Marcos Alonso en el minuto 88, se llevó la victoria por marcador de 1-0 en el Sánchez-Pizjuán, prolongó su gran racha y se metió de lleno en la pelea por los puestos europeos, mientras que el conjunto andaluz encadenó su tercera derrota consecutiva y quedó a tres puntos del descenso.
El encuentro cerró la primera vuelta de LaLiga, con ambos equipos conscientes de lo que había en juego: el Sevilla buscaba alejarse de la zona baja, mientras que el Celta podía igualar al Betis en la sexta posición. El contexto favorecía a los gallegos, sólidos como visitantes, frente a un Sevilla golpeado tras dos derrotas seguidas, incluida la goleada sufrida ante el Levante.
Los locales salieron con presión alta y mayor iniciativa, generando saques de esquina y acciones a balón parado, aunque sin precisión. El Celta, fiel a su estilo, esperó su momento y trató de hacer daño al contragolpe con Aspas, Bryan Zaragoza y Borja Iglesias, pero sin acierto en los metros finales. El primer tiempo se cerró sin ocasiones claras ni intervenciones decisivas de los porteros.
En la segunda parte, el Sevilla mantuvo la posesión pero siguió sin ideas. Alexis Sánchez y Rubén Vargas entraron desde el banquillo, aunque el suizo apenas duró unos minutos por lesión, aumentando los problemas del equipo de Matías Almeyda. El Celta avisó con un doble remate de Williot y Moriba, detenido por Vlachodimos, antes del desenlace.
En el minuto 85, un pisotón de Oso sobre Moriba fue sancionado como penalti y Marcos Alonso lo convirtió con frialdad para firmar el 0-1 definitivo. El Sevilla lo intentó hasta el final, pero volvió a mostrar falta de claridad, reflejo de una dinámica negativa que contrasta con el momento dulce del conjunto celeste.
Con información base de EFE/Foto: EFE