El Atlético de Madrid sufrió un duro tropiezo al caer 3-2 ante el Elche CF, en un partido condicionado por las rotaciones, las ausencias y, sobre todo, la expulsión de Almada que dejó al equipo con diez jugadores durante más de una hora.
El conjunto dirigido por Diego Simeone comenzó bien y logró adelantarse gracias a una gran acción individual de Nico González, quien lideró la ofensiva rojiblanca en un equipo con varios suplentes tras el desgaste de la final copera. Sin embargo, el panorama cambió tras la tarjeta roja, que obligó al Atlético a replegarse y resistir ante el dominio rival.
A pesar de la inferioridad numérica, el Atlético mostró carácter y logró mantenerse en partido. Incluso consiguió empatar antes del descanso nuevamente con Nico González, en una jugada revisada por el VAR. En la segunda mitad, Simeone reforzó la defensa y buscó aguantar el resultado, apostando por el orden y la resistencia.
Con el paso de los minutos, el desgaste pasó factura y el Atlético terminó cediendo el gol definitivo. Aun así, el equipo no dejó de competir y estuvo cerca del empate en el cierre, con un disparo peligroso de Antoine Griezmann. La derrota deja sensaciones de lucha, pero también evidencia el impacto de las ausencias y la carga física en un momento clave de la temporada.
Con información base de EFE/Foto: EFE