El amistoso disputado en el estadio Juan Ramón Loubriel de Bayamón, Puerto Rico, estuvo marcado por la presencia de Lionel Messi, quien terminó siendo el gran protagonista dentro y fuera del campo. Aunque comenzó en el banquillo, su sola preparación para ingresar desató la euforia de los cerca de 20.000 aficionados. Cuando finalmente entró en la segunda mitad, el ambiente se transformó en un auténtico caos en las gradas.
En lo deportivo, el encuentro fue intenso. Inter Miami se adelantó con un gol del joven Santiago Morales tras asistencia de Luis Suárez, pero Independiente del Valle empató casi de inmediato por medio de Patrik Mercado. El partido se volvió físico y disputado, con intervenciones clave de los porteros hasta que llegó el momento decisivo.
En el minuto 69, Messi convirtió un penalti que significó el 2-1 definitivo para el Inter Miami. El gol levantó a todo el estadio y confirmó su impacto inmediato en el juego. Sin embargo, lo más llamativo ocurrió después, cuando varios aficionados invadieron el campo para intentar tomarse fotos con él en pleno partido.
La situación se salió de control cuando algunos hinchas lograron acercarse demasiado al astro argentino, e incluso uno de ellos lo abrazó con tal intensidad que lo derribó al césped. El episodio obligó a reforzar la seguridad y evidenció cómo la presencia de Messi no solo definió el resultado, sino que también generó escenas de desorden y fervor extremo en Puerto Rico.
Con información base y foto de: EFE