El Atlético de Madrid despidió a Antoine Griezmann como una auténtica leyenda rojiblanca. El francés vivió su último partido en el Metropolitano siendo protagonista en la victoria ante el Girona, un triunfo que deja al conjunto de Diego Simeone dependiendo de sí mismo para terminar tercero, mientras que el cuadro catalán cayó a puestos de descenso y se jugará la permanencia en la última jornada.
Desde el inicio, todo giró alrededor de Griezmann. Capitán por decisión de Koke, el francés jugó con libertad, calidad y enorme participación ofensiva en una noche cargada de emoción antes de su salida rumbo al Orlando City.
El Girona, obligado por la necesidad, tuvo ocasiones muy claras para adelantarse. La más increíble fue un cabezazo de Bryan Gil completamente solo dentro del área que terminó fuera. Ahí apareció otro protagonista: Jan Oblak, decisivo durante todo el encuentro con varias atajadas fundamentales que sostuvieron al Atlético.
El conjunto rojiblanco golpeó primero en el minuto 21. Griezmann inició la jugada, Hancko estrelló un cabezazo en el larguero y finalmente Lookman aprovechó el rebote para marcar el 1-0.
En la segunda mitad, el Girona perdió fuerza ofensiva, aunque siguió buscando el empate con insistencia. Sin embargo, volvió a encontrarse con un inmenso Oblak, que salvó nuevamente a los colchoneros en los momentos más complicados.
La noche terminó siendo una despedida perfecta para Griezmann, ovacionado constantemente por la afición rojiblanca en su último encuentro en casa con el Atlético.
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